EL PALOMAR
Ideas Inteligentes
-Hay Concursos de Cuentos y Concursos de Poesías, Evaristo, ¿por qué no haberlos, y en abundancia, de Ideas? Aquel que tuviera una ocurrencia genial, un pensamiento brillante, que pudiera aportar algo nuevo, o valioso, a la sociedad, que la ofreciera ante un Jurado.
-No me parece mal, Zoilo, que se conocieran las ideas brillantes que puedan surgir. Hay mentes que podrían ofrecer soluciones a problemas para salir de la crisis, o simplemente para mejorar lo que ya tenemos. Que muchas veces, cuando nadie piensa en lo más sencillo, salta la luz de donde menos te crees y da la solución que estabas buscando.
En un pueblo, hubo tal desprendimiento de piedras en un seísmo, que no se podía entrar a la iglesia. Una gigantesca en la puerta impedía la entrada. ¿Cómo apartar el enorme pedrusco? A quien lo lograra, el Ayuntamiento le ofrecía una respetable cantidad de dinero. Pasaron por allí los más valientes mozos; vinieron forzudos canteros de pueblos vecinos; llegaron físicos con fórmulas para volar puentes, y nadie encontraba la manera de quitar la piedra que impedía entrar al templo.
Hasta que “el tonto oficial del pueblo”, se presentó en el Ayuntamiento: “Yo sé cómo quitar la piedra”, dijo. El Alcalde lo miró de arriba abajo, se tomó su tiempo para responder, y, al final, le preguntó: “¿Cómo quitarías la piedra?”. Y Juanillo le dijo bajo: “Déjeme a diez hombres y mañana la hago desaparecer”. El Alcalde antes de decidirse y por no ser la risa de los lugareños, convocó un Pleno. Acordaron aceptar la petición de Juanillo y le ofrecieron diez mozos robustos a sus órdenes.
Juanillo partió temprano con los mozos a la iglesia, y una vez allí les dijo que picaran cerca de la piedra hasta hacer un hoyo tan grande como ella. Cuando ya habían hecho un vaciado enorme en el suelo, como una balsa, pidió que una “pala” empujara a la piedra.
Con el asombro del pueblo, que seguía la operación, la piedra enorme se deslizó por su peso al agujero que habían preparado los mozos. El resto fue fácil: taparon la piedra y se llevaron la tierra sobrante, que las ideas más luminosas pueden surgir de las mentes más inverosímiles.
PALOMAS
La lectura, como los alimentos, sabe mejor y alimenta más si se acompaña de apetito.
F.T.Ortuño