Los políticos no pueden dormir. Con las Elecciones sin contentar a nadie, pasan las noches haciendo sumas, restas y mil combinaciones para saber cómo salir de la broma que les ha gastado el destino. Todos pensaban que tendría votos suficientes su Partido para formar Gobierno y resulta que ni juntos pueden gobernar.
Ni el Partido Popular, ni el Partido Socialista, ni “Podemos” ni “Ciudadanos” tienen los escaños necesarios para gobernar solos. “¿Cómo me lo hacían creer los ciudadanos en la campaña?”, se preguntaban los cuatro Partidos. “¡Qué broma es esta!”, se decían en sus respectivas sedes con los resultados oficiales en sus manos.
“Con el P.S.O.E. no queremos”, decía Rajoy: nos han insultado, injuriado, ofendido, agraviado y ultrajado aquí y allá, en Madrid y en Barcelona, en Murcia y en Pontevedra; y ahora, ¿cómo vamos a pactar para formar gobierno? “Menos con el P.P. con quien sea”, dijeron en Cádiz, en Logroño, en Cuenca y en Segovia. ¿Cómo vamos a ser amigos ahora por seguir en la Moncloa?
Con los demás no alcanzamos la mayoría. ¿Qué broma es esta del Destino? ¿Tanto hablar, tanto mitin con palmaditas en la espalda para esto? No cabe duda que ha intervenido una fuerza invisible superior con la que nadie contaba, Isidoro. ¿Qué va a pasar ahora? Los políticos siguen haciendo cuentas.
-¿Y si gobernara cada Partido por cotas de poder según los escaños conseguidos en las urnas, Luciano?
-¿Y si se repartieran las provincias por sorteo? –dice alguien de UPYD.
-Tú te callas, que UPYD ya no cuenta en el mapa político tras las elecciones.
-En Democracia todo cabe –sigue el primero-, como es el gobierno del pueblo, todos a gobernar.
-No digas tonterías, ¿cómo van a gobernar juntos los que defienden la ruptura con los que quieren estar unidos?, ¿los que quieren la Constitución con los que no la quieren?, ¿los que quieren Religión para los niños en los Colegios con los que quieren lo contrario?
-Que cada año mande uno –salta aquel.
-Proporcionalmente: que los votos obtenidos se conviertan en días de gobierno –dice otro.
-Y el resto de Oposición –contesta el que está más cerca, asintiendo su propuesta.
-Señores –dice una voz que nadie sabe de dónde procede-, mientras que no haya guerra todas las sugerencias son razonables. Lo último es querer mandar con las armas. Con paz, que cada cual actúe como quiera. Y en caso de ideas opuestas que se junten los que no piensen igual.
Francisco Tomás Ortuño