Te hablaba del Rey porque nunca ha sido tan azarosa su vida como ahora. Antes, ni te cuento: con los validos gobernando, ellos de juerga; hasta su padre a cazar leones en Botswana. Pero él, ahora, con la hermana imputada y los líos que se llevan los políticos para formar gobierno, no descansa.
-Letizia, ¿tú cómo crees que acabará este follón o desmadre que tenemos?
-No sé, Felipe de mi vida, me temo que lleva mal camino, que hasta en Girona nos han nombrado “personas non gratas”. A ver cómo vamos allí. Ni Rey ni Roque. Como hagan lo mismo otras provincias nos tendremos que ir de España como tu bisabuelo.
-Ay, Letizia, tengo miedo: este Sánchez va por todas. Es que va a pactar con “Podemos” y ya sabes lo que eso significa: recibir instrucciones de Maduro. Vivo sin vivir en mí, Letizia, y tan mal panorama veo, que yo no puedo dormir.
-Tú sigue como si no ocurriera nada, y sea lo que Dios quiera.
-Eso hago, mañana seguiré recibiendo a los partidos como en confesión, como amigos, pero sé que se ríen de lo que yo diga. ¿Tú crees que si nombro a Rajoy me van a hacer caso? Son capaces los otros de emprenderla a tiros. No sé lo que hacer, Letizia, ¿por qué me habrá tocado a mí decidir en este enfrentamiento? Si me decido por Rajoy, mal; si por Sánchez, peor. Y por los que desean que me vaya, sería como dejarles el arma para lincharme.
-¡Quién me iba a decir, Felipe, que tendría que pasar por esto! ¡Pobres hijas mías!
Francisco Tomás Ortuño