viernes, 18 de diciembre de 2015

FUGAS matrimoniales.

-Trescientos cincuenta y dos días pasados, Modesto, y trece por pasar: ya queda poco año; a pensar en el que viene. Mamá, tras su operación de cataratas, sigue con gotas y con gafas oscuras: parece la Niña de la Puebla. Yo seré sus ojos hasta que vea y sus pies para ir al mercado. Lo que nunca hice, lo tendré que hacer ahora. “En lo bueno y en lo malo”, que dijo el cura.

El matrimonio es la unión de dos personas. El hombre sigue siendo él y la mujer ella; pero él mira por ella y al revés. Nunca deben echarse en cara que “yo hago más que tú y tú haces menos”. Más bien: “¿Qué puedo hacer por ti?”. Si se ve el matrimonio como nueva unidad, lo que hago por ti lo hago por mí, y lo que tú haces por mí, es hacerlo por ti”. Dos en uno. Ya no hay dos sino uno con dos caras.

El cobre y el estaño se juntan y dan el bronce. Ya no es cobre ni es estaño, es otra cosa. En el matrimonio ya no hay dos, hay otro ser nuevo con nuevos sentimientos, nuevos pensamientos y nuevos deseos. Todo se ve de otra forma. Es nacer a la vida de un nuevo ser. Lo ideal sería ir siempre unidos, pegados, ser uno en cuerpo y alma, con intereses comunes.

En algunos matrimonios no se mezclan lo suficiente y se despegan con facilidad. Siguen siendo dos, de los que nacen hijos, pero sin estar unidos como debieran. He saludado a una amiga. Dice que su hija, con dos niños, se ha separado del marido. Sería un matrimonio de poca consistencia, que quisieron unirse pero que no pudieron y siguieron separados.

El verdadero matrimonio debe ser como el bronce, cuerpo nuevo, distinto de los componentes que se unieron, hasta para con sus padres.

Francisco Tomás Ortuño 

jueves, 17 de diciembre de 2015

Rincón Poético. SANTA MARÍA DE JUMILLA.

SANTA MARÍA DE JUMILLA   

-148 versos-  Primer Premio en un Concurso de Poesía

Canto Primero

El núcleo primitivo de Jumilla.
Asentado en el cerro del Castillo,
Deslizándose fue ladera abajo
Cual rebaño pastando por el monte…

Y ya cerca del valle,
Predicando feliz entre sus gentes,
San Vicente Ferrer,
Mediado el siglo quince o poco antes,
Se construyó la iglesia del Rabal,
Mejor, Santa María del Rosario,
Aféresis graciosa de “arrabal”
Con que Jumilla la nombrara entonces…
…
Jumilla es el Castillo,
Fantástico, altanero,
Recuerdo venerable de su historia;
Jumilla es el Jardín del Rey don Pedro;
Y el monte de Santa Ana,
Sublime, franciscano, recoleto;
Y el Carche y Sierra Larga,
Y el término soberbio
Con cientos de kilómetros cuadrados,
Difícil de apresar en unos versos…
 …

Canto Segundo

Del monte en el declive,
cabe la iglesia,
sigue Santa María
como hace siglos era:
monumental conjunto
de casas solariegas
con escudos labrados
sobre las puertas;
de calles medievales,
murallones de piedra
que guardan olvidados
recuerdos de otras épocas…

…

Canto Tercero

…

Poetas, acudid,
Poetas de la vasta geografía;
Sonoros ditirambos
Cantad a nuestras Reinas
Del Casco Antiguo de Santa María…
…
Que nadie ose tocaros una piedra
Del Casco Antiguo,
Que su belleza es única.
El Casco Antiguo de Santa María,
Histórico conjunto jumillano
Tiene por sí valor incalculable
Sin añadirle ni quitarle nada.
No pongan anchas calles
Ni nuevos edificios
Queriendo mejorarlo:
Santiago, la Palmera,
La Plaza del Concejo,
la Peña, la Labor,
son calles entrañables
llenas de historia.
No permitáis, Altezas,
Que nadie las destruya…
Ay, Reinas, perdonadme la osadía,
Es el amor el que me mueve a hablaros.


F.T.Ortuño

FUGAS de leyendas.

¿Conoces la historia de Rikki Tikki Tavi? Se trata de una mangosta que salva al niño Teddy, quien la encontró medio muerta y cuidó de ella. Rudyard Kipling, el autor de esta historia, nació en la India (Bombay), de padres ingleses y casó con una americana. Viajó mucho y conoció ambientes muy variados. Escribió una obra que lo hizo justamente famoso: “El libro de la selva”. En esta obra se encuentra el relato de Rikki Tikki Tavi, la mangosta que luchó con una cobra negra de dos metros. El relato es precioso y lleno de fuerza expresiva en su sencillez. Solo con este cuento se puede catalogar a Kipling de eximio escritor.


Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Rincón Poético. Un nuevo día.

Un nuevo día
Tiene delante
Para cubrir
El caminante.

No te equivoques,
Presta atención,
Da cada paso
Con ilusión.

¿Qué pensaré,
Pobre de mi,
Cuando esta noche
Vaya a dormir?


F.T.Ortuño

FUGAS gastronómicas.

Creo que el lugar se llama “Casa Vieja”. Por los Maristas del Malecón, frente al Convento de las Monjas Capuchinas, hay un restaurante o merendero adonde la gente acude a comer como a la casa de un amigo en la huerta.
Y eso hicimos  nosotros el pasado domingo. Con reserva previa, bajo enormes parasoles, ocupamos una mesa larga, junto a otras treinta o cuarenta ocupadas, en un patio enorme.
Unas señoritas ucranianas atendían las mesas como pirotécnicos en una noche de feria. Pasamos tres horas deliciosas platicando, mientras que los niños jugaban, como otros niños, cerca de los papás.
Estos comedores tienen porvenir. Cada vez más, con el trabajo de la mujer, se ve la necesidad de comer fuera de la propia casa. En Jumilla conocemos los salones Pío XII y la Estacada; aquí Baobar, Maná y ahora la Casa Vieja. En todas ofrecen comida a la carta y buenos servicios sin tener que preparar comidas ni después fregar los platos. Los tiempos imponen sus modas según necesidades.


Francisco Tomás Ortuño

martes, 15 de diciembre de 2015

Rincón Poético. Como ese sol.

Como ese sol:
La Verdad, muchas veces,
Juega a ocultarse,
Igual que el sol.

Por entre nubes,
Unas veces se esconde
Y otras se ofrece
Libre de nubes.

Igual que el sol:
La Verdad, muchas veces,
Juega a ocultarse
Como hace el sol.


F.T.Ortuño

FUGAS del Belén.

Mi camarín está ocupado ya por el Belén. Ahora escribo en el salón, a un metro de la Cueva y de los Reyes Magos. Les oigo hablar. Te copio lo que dicen:
-¿Qué escribirá este hombre en un papel? -pregunta un Rey a su compañero.
-Es la primera vez que ocurre -le responde-. Siempre acuden, miran y se van como han venido, pero quedarse a escribir, no lo habíamos visto.
San José me mira con asombro y pregunta a su mujer:
-María, ¿tú esperabas esta visita?
-No, José.
-No gano para sustos, María; primero nace un Niño y no sabemos quién es el padre; y ahora viene un hombre y se pone a escribir como si estuviera en su casa.
-No te preocupes, José: se irá como ha venido.
-¿De verdad que no le conoces, María? –sigue visiblemente preocupado-. Dime la verdad, ¿no será este escritor el padre de tu hijo? Es que se siente como si fuera el dueño, como si nos conociera. Mira, mujer, si somos matrimonio, dime la verdad, ¿cómo te ha nacido un niño sin varón?
-Ya te lo he dicho mil veces, José: es obra del Espíritu Santo. Yo tampoco me lo explico, pero ha sido. Tienes que creer.
-Es que cuesta creerlo, María, ¿cómo se va a formar un niño en tu vientre de la nada?
-Yo vivía muy tranquila, como sabes, cuando un Ángel me dijo una noche: “No te asustes, María, vas a tener un hijo”. Y yo no comprendía lo que me estaba diciendo. Pensaba que tú, contra lo que habíamos hablado y nos habíamos jurado, me ibas a forzar para engendrar un niño. Pensaba que no ibas a ser valiente a cumplir tu palabra. Luego vi que seguías siendo el mismo, pero que algo se removía en mi cuerpo como si estuviera embarazada. No sé más, José. Luego se me apareció otra vez el Ángel para decirme: “Bienaventurada eres, María: El Niño que vas a tener es Dios hecho hombre. Has sido elegida entre todas las mujeres para que nazca  en tu seno como todas las criaturas”. En lugar de discutir, esposo mío, demos gracias por tamaña distinción.
-No, si yo te quiero y me lo creo, pero ¿qué pinto yo en el Nacimiento si no soy el padre?
-El Niño Dios debe tener, como todos los niños del mundo, un hogar, un padre y una madre. Y nosotros lo criaremos hasta que Dios mande otra cosa.

Francisco Tomás Ortuño