martes, 15 de diciembre de 2015

FUGAS del Belén.

Mi camarín está ocupado ya por el Belén. Ahora escribo en el salón, a un metro de la Cueva y de los Reyes Magos. Les oigo hablar. Te copio lo que dicen:
-¿Qué escribirá este hombre en un papel? -pregunta un Rey a su compañero.
-Es la primera vez que ocurre -le responde-. Siempre acuden, miran y se van como han venido, pero quedarse a escribir, no lo habíamos visto.
San José me mira con asombro y pregunta a su mujer:
-María, ¿tú esperabas esta visita?
-No, José.
-No gano para sustos, María; primero nace un Niño y no sabemos quién es el padre; y ahora viene un hombre y se pone a escribir como si estuviera en su casa.
-No te preocupes, José: se irá como ha venido.
-¿De verdad que no le conoces, María? –sigue visiblemente preocupado-. Dime la verdad, ¿no será este escritor el padre de tu hijo? Es que se siente como si fuera el dueño, como si nos conociera. Mira, mujer, si somos matrimonio, dime la verdad, ¿cómo te ha nacido un niño sin varón?
-Ya te lo he dicho mil veces, José: es obra del Espíritu Santo. Yo tampoco me lo explico, pero ha sido. Tienes que creer.
-Es que cuesta creerlo, María, ¿cómo se va a formar un niño en tu vientre de la nada?
-Yo vivía muy tranquila, como sabes, cuando un Ángel me dijo una noche: “No te asustes, María, vas a tener un hijo”. Y yo no comprendía lo que me estaba diciendo. Pensaba que tú, contra lo que habíamos hablado y nos habíamos jurado, me ibas a forzar para engendrar un niño. Pensaba que no ibas a ser valiente a cumplir tu palabra. Luego vi que seguías siendo el mismo, pero que algo se removía en mi cuerpo como si estuviera embarazada. No sé más, José. Luego se me apareció otra vez el Ángel para decirme: “Bienaventurada eres, María: El Niño que vas a tener es Dios hecho hombre. Has sido elegida entre todas las mujeres para que nazca  en tu seno como todas las criaturas”. En lugar de discutir, esposo mío, demos gracias por tamaña distinción.
-No, si yo te quiero y me lo creo, pero ¿qué pinto yo en el Nacimiento si no soy el padre?
-El Niño Dios debe tener, como todos los niños del mundo, un hogar, un padre y una madre. Y nosotros lo criaremos hasta que Dios mande otra cosa.

Francisco Tomás Ortuño


No hay comentarios:

Publicar un comentario