Yo quisiera ser un mago
Y fundir la raza humana
Para extirpar su pecado.
¡Cómo el mundo cambiaría
Si la sombra del Demonio
Se esfumara de la vida!
¿Por qué dejaste, Señor,
Que el hombre se rebelara
Y que naciera el dolor?
No lo comprendo, Señor,
Para qué eran necesarias
Tu Muerte y Resurrección,
Si no hubieras permitido
Que el mundo que habías creado
Se viera así destruido.
II
Mas, pensándolo mejor,
¿Qué podía merecer
Si no ponía nada yo?
¿Para qué mi libertad
Si todo lo hacías Tú
Y yo no podía pecar?
La misma lucha que libro
Con el Mal que nos dejaste,
Es prueba de Amor divino:
Que si he de ganar el Cielo,
Es justo que lo consiga
Con mi constancia y esfuerzo.
Sí, tu Calvario, Señor,
Se llena ya de sentido,
Tu Muerte y Resurrección,
Tus Azotes, tu Pasión,
Que antes no comprendía,
Se confunden con tu Amor.
F.T.Ortuño
No hay comentarios:
Publicar un comentario