-Estamos ya en la Campaña para las Elecciones del Veinte, Rolando.
-Lo que faltaba, Luciano; vaya días que nos esperan de mítines y músicas. Con lo fácil que hubiera sido poner el Programa de cada Partido en la puerta del Ayuntamiento, y que fuera a informarse allí el que quisiera.
-Y lo económico, que nadie sabe lo que se gastan los políticos en viajes, hoteles y propaganda.
-Con la necesidad que hay con la crisis, Luciano. Muchos que no tienen trabajo dirán: “A mí qué más me da que gane Juan o que gane Pedro; yo lo que quiero es trabajo y que sean honrados los que gobiernan”.
-Tú lo has dicho, Luciano, que están saliendo muchos corruptos con Cuentas millonarias en los Bancos. A la lista de Pujol, Bárcenas y tantos que faltaría papel para nombrarlos, hay que añadir desde hoy a otro de la farándula. La Justicia no llega a todos los casos que van apareciendo.
-Es que la Policía y los Jueces debían de multiplicarse, Rolando. El dinero tiene muchos alicientes y necesita vigilancia extrema. Por donde vaya, un guardia o dos; y al que se apropie de lo que no es suyo, al Juzgado de una oreja a declarar.
-Y a devolver lo sustraído. Y a poner su nombre donde todos puedan verlo, que si no hay miedo a que lo sepa todo el mundo y a que le quiten lo “mangado”, el robo se convertiría en una plaga.
-Que gobernar con dinero ajeno tiene sus peligros y hay que tomar medidas. Muchos se atreven a lo que nunca habían pensado y la culpa tal vez no es suya. El demonio le dice al oído: “¡Coge, que nadie te ve!”.
-O si tiene que nombrar a alguien para un cargo, que no llames a su primo.
-Es difícil, Luciano, pero posible. Para que no caiga en la tentación de salirse de la legalidad, que tenga observadores, vigilantes, policías, guardias, o como quieras llamar, para saberse vigilado.
Francisco Tomás Ortuño
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