-¿Pero vamos a la paz universal, Demetrio? ¿Vendrá con el tercer milenio la madurez humana, que acabe con las guerras? Porque no hay mayor insensatez que matarse unos a otros por un trozo de tierra, a veces improductiva. ¿Se hará por fin la luz en las entendederas para vivir en paz? No tiene bastante el hombre con la enfermedad, para buscar la discordia. ¿Hasta cuándo va a durar esta locura colectiva?
-Yo espero que el hombre esté a dos pasos de ver la luz -como se dice en el primero de los libros bíblicos: “Lux fiat”, Hágase la luz-, y entonces se recuerde lo pasado como años para olvidar, de infancia y poca madurez.
-Se mataban unos a otros.
-Pobrecillos, eran como niños.
-Pero así estuvieron más de cinco mil años.
-Era el crecimiento de la Humanidad.
-Ya, ya, pero da grima saber cómo vivieron.
-Como no conocían otra cosa, lo encontraban normal.
-Pues lo siento por ellos, no sabían lo que se estaban perdiendo.
-Cervantes dice en el Quijote, por boca de su protagonista: “Dichosos aquellos años en que no existían las palabras “tuyo” y “mío”, ¿a qué época alude don Miguel, Braulio?
-Creo sinceramente, que la paz universal llegará cuando el hombre alcance a vivir sin el “tuyo” y “el mío” a que alude Cervantes. Cuando todos seamos una familia y desaparezcan las fronteras territoriales, políticas, religiosas, económicas y raciales. Cuando el hombre venza el lastre de su egoísmo y solo vea el nosotros en sus relaciones, habrá conseguido su madurez como persona. “Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”.
Francisco Tomás Ortuño
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