lunes, 21 de diciembre de 2015

FUGAS vitales.

La Navidad se acerca a pasos largos, Simplicio. Se puede decir que la tenemos encima. Y con las distracciones que hay en medio más todavía.
-¿A qué distracciones te refieres, Zósimo?
-A las políticas, festivas, loterías, futbolísticas… Comida faltará, pero lo que son diversiones no faltan. Estas distracciones que ofrecen son cortinas de humo.
-¿Cortinas de humo?
-Sí, engaños para que no pensemos en cosas más serias. Cuando estamos en el fútbol no estamos en cómo gastan nuestro dinero.
-Es que tener tantos mirones… ¿No los hemos elegido para que gobiernen? ¿No tienen la Oposición enfrente para ver si gastan bien o mal? ¿Para qué encima nosotros a discutir si gastan mucho o poco, o si ponen impuestos innecesarios? Tienen valor los que quieren gobernar en esas condiciones.
-Pensándolo bien, Simplicio, no es un manjar exquisito ser ministro de la nación. Nunca hace las cosas a gusto de todos. Haga lo que haga va a ser criticado por una mayoría. Que obren como puedan o sepan y que Dios los ampare. Los demás bastante hacemos con quedarnos en casa tomando el aperitivo y no viajando o resolviendo problemas del país.
-Comparo la situación de los políticos con el Banco, Zósimo, al que dejamos nuestro dinero y domiciliamos los pagos que se van a presentar, y él se ocupa de atenderlos. Nosotros a trabajar y ellos a llevar las cuentas. ¿Vamos a estar pendientes de si se equivocan en una suma?
-O los Seguros, Simplicio. Tú quieres vivir despreocupado de accidentes o averías domésticas y pagas a otro para que se ocupe: “La luz no enciende”, y él viene y lo arregla. “El grifo gotea”, y él va y lo repara. ¿Qué más quieres, Baldomero?
-Todo es uno y lo mismo, Zósimo: el Gobierno, el Banco y el Seguro son buenos hasta que dejan de serlo porque el demonio se cuela como hizo en el Paraíso y engañó a Eva.


Francisco Tomás Ortuño

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