lunes, 14 de diciembre de 2015

Rincón Poético. Junto a la iglesia.

Junto a la iglesia,
Cada domingo,
Piden limosna
Unos mendigos.

Junto a la iglesia,
Unos mendigos
Viven a costa
de los vecinos.

Porque en la iglesia,
Cada domingo
Sacan dinero
Para sus vicios.

Y hasta ¿quién sabe?,
Alguien lo dijo,
Si por nosotros
Son drogadictos,

Y no trabajan,
Y tienen vicios
Con el dinero
de los domingos.


F.T.Ortuño

FUGAS camineras.

Andaba preocupado con las Noticias de las carreteras, Zoilo, y escribí un Cuento. ¿Conoces lo que pasó en Sodoma? Dios se cansó de tantas infidelidades, que mandó un fuego devastador donde murieron casi todos sus habitantes. ¿Y el Diluvio Universal?  Mandó a Noé que construyera un Arca muy grande para él, su familia y una pareja de animales de cada especie. Llovió tanto que el Arca  flotaba sobre las aguas sin nada fuera de ella que se salvara.

Y yo he pensado que ocurría algo parecido con los coches. Había tantos circulando que no pudieron seguir con el atasco que se formó. No solo no podían circular sino que no podían abrir las portezuelas, y allí fue Troya: murieron Sansón y los filisteos en  nichos de cristal en forma de coches. Cada conductor veía alarmado e impotente, cómo iban muriendo sus vecinos por asfixia.

Yo, Zoilo, haría una red de cartreteras por encima de los edificios, y así no molestaban a los peatones. Fuera de los pueblos y ciudades que siguieran las autopistas, con limitaciones de velocidad; pero dentro, que fueran por el aire. ¿No hay metros que van por debajo? Igual para los coches por encima. Yo no creo que fuera tan difícil hoy construir carreteras por encima de las casas para que trenes y coches circularan por ellas y no se mezclaran con niños que van al Colegio, con mayores que van de compras o simplemente a pasear. Una vez se lo dije a mi hijo, que es Ingeniero de Caminos, y me dijo que lo estudiaría.


Francisco Tomás Ortuño

domingo, 13 de diciembre de 2015

Rincón Poético. Don Quijote de la Mancha.

Don Quijote de la Mancha,
Qué feliz en su locura,
Cabalgando en Rocinante,
Embutido en su armadura.

¿Quién dijo que eran molinos
De viento sus enemigos?
O ¿quién dudó que las ventas
Que él viera no eran castillos?

El mundo que don Quijote
En su locura veía,
Para él era real
Como el cielo de Castilla.

Pues ¿quién no vive creyendo,
En su mundo cerebral,
Que él solo tiene razón
Y están locos los demás.


F.T.Ortuño

FUGAS artísticas. Polifacética.


Yendo en el coche con mi mujer, le recité la Poesía que había mandado a los amigos con mis Fugas:

Nuestra vida es un combate,
Un combate colosal,
Que empieza cuando se nace
Y acaba cuando le place
A la Corte celestial.

Y ella me dijo: “¿No sería mejor terminarla con otro verso?”. “¿Qué verso pondrías tú que rime con colosal?”, le contesté. “Al Padre, que te la da”, por ejemplo, siguió ella. “Me gusta”, le dije; “de haberlo oído antes, lo hubiera cambiado por el mío”. Quedaría así:

Nuestra vida es un combate,
Un combate colosal,
Que empieza cuando se nace
Y acaba cuando le place
Al Padre, que nos la da.

Mi mujer es artista polifacética; o, si quieres, artista total: igual pinta, que borda, que hace Poesías o un belén, como el que hace en estos momentos.

Luego, en el mismo viaje, de Murcia a Jumilla, le recité la Poesía del día anterior sobre “La pierna seca en la playa”, y al final, donde dice; “que Dios te puede haber dado –su premio en tu pierna seca”, dijo, como quien no dice nada: O “su gloria en tu pierna seca”.
No lo había pensado tampoco, pero vi enseguida que cabía la palabra y el ritmo con su acento, y que, quizás, era más expresiva la frase con “gloria” que con “premio”.
-Y hoy, ¿qué has enviado en tus Fugas como palomas que salen del palomar? –dijo riendo.
-He mandado un Cuento breve sobre un enfermo grave. El enfermo era el planeta Tierra.
-¿Y la Poesía del rincón?
-“Diálogo con el Señor”, una Poesía que compuse, y ahora, para la ocasión, he abreviado suprimiendo algunos tercetos.


Francisco Tomás Ortuño

Rincón Poético. El mar.

El mar enfrente
Y yo en la playa
Viendo sus rizos
De espuma blanca.

El sol asoma
Color naranja,
Las siete en punto
De la mañana;

Mientras escucho
Batir de alas
De las gaviotas
Que cerca pasan,

Huelo a salitre.
A brea, a jarcias
Y a caracolas
En lontananza.

Los que soñáis,
Venid mañana
A estar conmigo
Aquí en la playa:

Lo encontraréis
En estas aguas
Y en estos rizos
De espuma blanca;

En este cielo,
Azul y plata,
Como en la brisa
Que duerme el alma.


F.T.Ortuño

FUGAS escolares.

Juan hubiera querido ser invisible. Nada hubiera deseado tanto como estar entre la gente sin ser visto; como entrar a las casas con las puertas cerradas; como escuchar sin que nadie lo viera; como ver a los demás sin que lo vieran a él.
Era como una enfermedad. Un día se lo dijo al médico. Y el doctor le dijo que conseguiría su sueño estudiando una carrera. “Estoy dispuesto a todo”, dijo Juan. “Entonces, ánimo, hágase Maestro de Escuela”, fue la respuesta de don Antonio. “Y cuando haya terminado, venga a verme”,
Pasaron años de estudio y sacrificios. Al fin, con su título debajo del brazo, fue a ver de nuevo al médico. “Aquí estoy otra vez, don Antonio; como ve, he seguido su consejo: Ya soy Maestro de Escuela, ¿qué debo hacer ahora?”. El médico se le quedó mirando y le dijo: “Ahora a su Escuela y dentro de un año viene a verme”.        La escuela estaba llena de niños. Juan esperaba ansioso que llegara el año propuesto para volver a la consulta de don Antonio. Cada vez quería con más ansiedad ver sin ser visto, escuchar sin que repararan en él. Pasó un año y volvió a la consulta esperanzado.
-Y bien –le dijo el doctor- ¿no tiene ya lo que quería?
-Doctor, no comprendo. Llevo años haciendo lo que me manda con el propósito de hacerme invisible: he estudiado una Carrera, he pasado un año enseñando a niños, y ahora me dice que ya he logrado lo que buscaba; pues no lo entiendo.
-Lo que deseaba ya lo tiene. Es cuestión de que se fije atentamente. En la Escuela, cada niño es un espejo mágico por donde usted puede ver su casa por dentro, a sus padres cómo son, cómo hablan, cómo se comportan; usted puede, sin que nadie lo vea como pretendía, entrar a las casas y verlas por dentro a sus anchas. Con la ventaja de que puede cambiar lo que no le guste a través del espejo.


Francisco Tomás Ortuño

viernes, 11 de diciembre de 2015

Rincón Poético. Noche tan deliciosa.

   Noche tan deliciosa
No la había visto:
Mirando las estrellas
Aquí contigo.

¡Qué maravilla!
En la terraza,
Jumilla enfrente,
Detrás Santana.

¡Mágica noche!
Los meteoritos
Cruzan veloces
El infinito.


F.T.Ortuño