miércoles, 4 de noviembre de 2015

Fugas de mi capirote.

FUGAS de mi capirote

     El billarista murciano José Carrillo, varias veces campeón de España y figura destacada internacional en el deporte, jugaba al billar con canicas cuando solo tenía ocho años. ¡Qué buenos ratos pasaría en su vida con las bolas y los tacos! Eso lo sabemos bien los que compartimos su afición, aunque no pasemos de diez o doce carambolas de tacada.
Se cuenta que estaba una vez de mirón desconocido en un lujoso salón donde  jugaban graves señores, y el ganador de turno, todo eufórico, se dirigió al público para retar a quien se atreviera a jugar una partida con él. “¿Quiere alguno de ustedes medir sus fuerzas conmigo?”.
José Carrillo, sin abrir la boca, dio un paso adelante y cogió un taco. Los presentes se reían de su atrevimiento. El campeón le miró arrogante mientras que untaba con tiza la zapatilla de su taco. José miró la mesa sin abrir la boca. Ya no tenía ojos más que para las bolas que tenía delante.
Le tocó en suerte la salida a José. Cuando se disponía a tirar, los entendidos y el ganador que lo había retado, por sus gestos y movimientos supieron que tenían delante a un billarista. Irían a cincuenta carambolas. Una, dos, diez, treinta… El asombro iba subiendo de punto en cada jugada. Cuando hizo las cincuenta seguidas, el aplauso fue general.
José dejó el taco, saludó cortésmente y se marchó. “¿Quién es este hombre?”, se preguntaban. ¡Qué lección de humildad para el que pensaba que él era el mejor y que su triunfo era seguro!


Francisco Tomás Ortuño

Rincón poético. Otoño.

Hojas secas, amarillas,
Cual pájaros asustados,
A mi lado, van cayendo.

Es el fin para los árboles
De las ropas que vestían
De colores otro tiempo.

Es la lección de que todo,
Por brillante que parezca,
Termina inerte en el suelo.

F.T.Ortuño

FUGAS septentrionales : 2 noviembre 2015

Murcia, en mi estudio, las doce de la mañana. Noche pasada por agua la que hemos tenido en Murcia. Ahora no llueve, pero el cielo sigue amenazante. Desconozco el acuerdo que tuvieran las nubes del cielo que acudieran a la asamblea y, por tanto, lo que vaya a haber esta tarde. Que no llueve más, bien; que sigue lloviendo, a mí plim también. El agua no llegará a este piso.
-Eres egoísta, no piensas en los demás.
-Perdón, es verdad, no he tenido en cuenta que puede perjudicar a otros. Por Cádiz anoche llovía tanto que hubo coches por las calles como góndolas en Venecia a merced de la corriente. Aunque nunca se sabe lo que pueda ocurrir: hubo un ligero temblor de tierra y escribí esta poesía:


Huyendo de un terremoto,
Juliana, despavorida,
Volaba por la avenida
Montada en flamante moto.
Buscaba un lugar remoto
Donde sentirse segura,
Y comprobó, sin ventura,
Que donde fuera, allí mismo,
Se produjo otro seísmo
y haber corrido, locura.

Una décima que, como sabes, rima así: ABBA – ACCD – DC. Con la lluvia podía ocurrir algo parecido: sufrir un daño aunque fuera por otro conducto. Que lo bueno o lo malo que tienes reservado para ti, sin saber cómo, a ti llega.  Uno iba a montar en un avión que luego se estrella; como no estuviera en la lista de los fallecidos,  o se duerme o se pone malo para no salir de casa. ¿Cómo explicas estos casos que ocurren? ¿Va a estar Dios en los cabellos que se caen a cada persona habiendo cosas más importantes que atender? Es que no es solola Tierra, ni el Sistema Solar, ni la Galaxia nuestra o Vía Láctea, es que hablamos del Universo. La Vía Láctea contiene más de cien mil millones de estrellas y no es sino una pequeña fracción de las estrellas que hay en las cincuenta mil millones de galaxias que forman el Universo. ¿Te imaginas el trabajo que  darán para ocuparse de tus cosas?

-Pues sí, de tus cosas y de las mías y de todo ser viviente y no viviente. Tú no sabes cómo, pero lo hace. Emplea cuatro fuerzas físicas sin las que el mundo se destruía. Te podía hablar de ellas si no temiera cansarte. Una es la gravedad entre las galaxias; imagínate el desastre si dejara de atender su Creación solo una milésima de segundo. Otra, la misteriosa atracción entre protones y electrones de la materia, que permite la formación de las moléculas. Otra…
-Vamos a dejarlo para otro día.

Francisco Tomás Ortuño

lunes, 2 de noviembre de 2015

El maestro.

Aun cuando no es la cualidad más alta,
Admira la paciencia del Maestro,
Con tantos niños, en cualquier momento,
Que, a veces, con tu hijo a ti te falta.


F.T.Ortuño

FUGAS traviesas : 2 noviembre 2015

-Murcia, las ocho, en mi camarín. Las nubes siguen, como ayer, agrupándose unas con otras, ¿qué tramarán, Eusebio?
-Igual llegan a un pacto y se van como vinieron, ¿quién sabe, Demetrio? Las cosas de arriba solo las conoce quien tú sabes.
-¿Has reparado, Eusebio, en que los hombres del planeta vivimos en el fondo de un mar? En la atmósfera se forman las nubes y demás fenómenos atmosféricos, y nosotros abajo, junto a las rocas.
-Hay otro mar, el de los peces, que es de agua. Si sus habitantes salen de su medio se mueren.
-¿Qué nos pasa a nosotros fuera del nuestro? A veces creo que Dios no pensó que su obra podía alterarse como lo hizo, Eusebio: “Vosotros por el cielo, vosotros por el mar, y el hombre en tierra firme, donde poder andar, correr y saltar”. Y luego este totum revolutum. Sobre todo el hombre, que igual quiere volar como los pájaros que entrar en las zonas abisales de los peces.
-Debió de ser por su inteligencia, Demetrio: se creyó más que nadie y no se conformó con lo que le dieron. Quizás fuera orgullo. ¿Qué le pasó al demonio?, que por envidia se perdió también. No se conforman con la vida que les dieron: “Vosotros, ángeles, a hacerme compañía; vosotras, aves, a alegrar el aire con vuestros trinos; vosotros, peces, a poblar las aguas; vosotros, animales de tierra, a vivir en armonía, y vosotros, hombres, a imagen y semejanza nuestra, tendréis inteligencia para comprender lo que es bueno y lo que es malo, y no sabréis lo que son enfermedades ni la muerte.
-¿Por qué no se quedaría ahí, justo ahí, sin pasar de ahí? Y no haber permitido que el demonio tentara a Eva en el Paraíso; que los hombres tuvieran envidia; que los peces se comieran los unos a los otros, y que las aves ensuciaran las obras de los hombres. Una serie de calamidades que no tuvo en cuenta el Señor, y llevó a este maremágnum que tenemos hoy.
-Vale, vale, Demetrio, ya te has desviado de nuevo. Las cosas están como deben estar. Igual es una prueba para ver quién la supera, como hacen los atletas en los Juegos Olímpicos. Vamos a dejarlo y mañana será otro día.

Francisco Tomás Ortuño


domingo, 1 de noviembre de 2015

Rincón poético. Fábula.

Fue Blas de una disputa,
En tono harto agresivo,
Entre un perro y un gato,
Excepcional testigo.

-“La casa de mis amos”
-Clamó ufano el minino-,
“yo limpio de ratones”.
“Pues yo con mis ladridos

Ahuyento a los ladrones”.
-el can gritando, dijo. 
“Yo corro más que tú”,
“Yo salto si es preciso”.

Y Blas que tal combate
Miraba pensativo,
Les dijo sonriendo:
“Cabezas de chorlito,
Ninguno es más que el otro,
Tan solo sois distintos”


F.T.Ortuño

Fugas del colodrillo.

Los del tiempo anuncian lluvias otra vez para este fin de semana, Sinesio, pero aquí luce el sol; aunque, en honor a la verdad, hay nubes oscuras que se van juntando, como hace Rajoy con los demás partidos, y no sé con qué intenciones. Como mañana es la fiesta de los Santos y pasado la de los Difuntos, igual están tramando una descarga de agua o de granizo.
-Es verdad, Aurelio, que mañana es el día de los Santos.
-Así es, Sinesio, cuando muchos van al cementerio a llevarle flores a sus seres queridos. Por eso estaba ayer la Plaza de las Flores a rebosar de gente comprando crisantemos y gladiolos. 
-“Dichoso mes, que empieza con los Santos y acaba con San Andrés”. -Noviembre procede de “novem”, o nueve en latín, porque en el calendario romano era así. Luego se añadieron otros meses, pero Noviembre se mantuvo donde estaba antes.
-¿Y por qué se celebra la fiesta de Todos los Santos, Aurelio?
-Hubo muchos santos anónimos, desconocidos, que trabajaron por la paz y la justicia, Sinesio, y murieron perseguidos. Se celebra su fiesta, que es justo que la tengan.
-¿Por qué dices que Noviembre viene del latín?
-Hubo en tiempos de los Romanos un Calendario que se llamaba Juliano, elaborado por un astrónomo griego. Julio César lo aplicó en Roma. El Calendario Gregoriano actual obedece a la reforma del Calendario Juliano que ordenó el Papa Gregorio XIII en 1582. La reforma gregoriana fue aceptada inmediatamente.
El Calendario Gregoriano se divide en doce meses: Enero, Marzo, Mayo, Julio, Agosto, Octubre y Diciembre, con 31 días; Abril, Junio, Septiembre y Noviembre con 30 días; Febrero con 28, o 29 los bisiestos, cada cuatro años. 
-¿Solo existe un Calendario en el mundo, Aurelio?
-No, ha habido otros: el Israelita, el Musulmán; el Maya; el Republicano francés… Este se instituyó en 1793. El año uno empezaba el 22 de septiembre de 1792, fecha del comienzo de la República. El año se dividía en doce meses de treinta días, más cinco días consagrados a fiestas republicanas. Se usó durante trece años, cambiándose oficialmente por el Gregoriano el uno de Enero de 1806.
-Gracias, Aurelio, por tus informaciones.


Francisco Tomás Ortuño