miércoles, 4 de noviembre de 2015

FUGAS septentrionales : 2 noviembre 2015

Murcia, en mi estudio, las doce de la mañana. Noche pasada por agua la que hemos tenido en Murcia. Ahora no llueve, pero el cielo sigue amenazante. Desconozco el acuerdo que tuvieran las nubes del cielo que acudieran a la asamblea y, por tanto, lo que vaya a haber esta tarde. Que no llueve más, bien; que sigue lloviendo, a mí plim también. El agua no llegará a este piso.
-Eres egoísta, no piensas en los demás.
-Perdón, es verdad, no he tenido en cuenta que puede perjudicar a otros. Por Cádiz anoche llovía tanto que hubo coches por las calles como góndolas en Venecia a merced de la corriente. Aunque nunca se sabe lo que pueda ocurrir: hubo un ligero temblor de tierra y escribí esta poesía:


Huyendo de un terremoto,
Juliana, despavorida,
Volaba por la avenida
Montada en flamante moto.
Buscaba un lugar remoto
Donde sentirse segura,
Y comprobó, sin ventura,
Que donde fuera, allí mismo,
Se produjo otro seísmo
y haber corrido, locura.

Una décima que, como sabes, rima así: ABBA – ACCD – DC. Con la lluvia podía ocurrir algo parecido: sufrir un daño aunque fuera por otro conducto. Que lo bueno o lo malo que tienes reservado para ti, sin saber cómo, a ti llega.  Uno iba a montar en un avión que luego se estrella; como no estuviera en la lista de los fallecidos,  o se duerme o se pone malo para no salir de casa. ¿Cómo explicas estos casos que ocurren? ¿Va a estar Dios en los cabellos que se caen a cada persona habiendo cosas más importantes que atender? Es que no es solola Tierra, ni el Sistema Solar, ni la Galaxia nuestra o Vía Láctea, es que hablamos del Universo. La Vía Láctea contiene más de cien mil millones de estrellas y no es sino una pequeña fracción de las estrellas que hay en las cincuenta mil millones de galaxias que forman el Universo. ¿Te imaginas el trabajo que  darán para ocuparse de tus cosas?

-Pues sí, de tus cosas y de las mías y de todo ser viviente y no viviente. Tú no sabes cómo, pero lo hace. Emplea cuatro fuerzas físicas sin las que el mundo se destruía. Te podía hablar de ellas si no temiera cansarte. Una es la gravedad entre las galaxias; imagínate el desastre si dejara de atender su Creación solo una milésima de segundo. Otra, la misteriosa atracción entre protones y electrones de la materia, que permite la formación de las moléculas. Otra…
-Vamos a dejarlo para otro día.

Francisco Tomás Ortuño

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