Día apacible, sereno. Tras la tormenta viene la calma. ¿Será axiomático este juicio como dos más dos son cuatro? Ayer me dolía el cuerpo y hoy no me duele; ayer hacía frío y hoy calor.
En nosotros se dan ciclos biológicos de 23 días para el cuerpo; de 28 para la vida emocional, y de 33 para el intelecto. Unos días estamos bajo cero y otros por encima. Días críticos son aquellos en que se pasa de una situación a otra. Se ha comprobado que los accidentes, en la mayoría de los casos, se producen cuando la persona se encuentra en uno de estos días críticos.
Yo no creo que estos biorritmos puedan ajustarse matemáticamente a cada uno de nosotros; pero que hay algo de cierto en la conducta debido a cambios en el organismo, es indudable.
En mi cuerpo se ha operado un cambio de ayer a hoy, eso es evidente. Y sé que ayer hubo niebla y humedad y mi cuerpo ha tenido que adaptarse al cambio, produciéndome dolores sin cuento. Hoy, operado el cambio, ha vuelto a la normalidad.
En todos los organismos, cuando se verifican los cambios situacionales, un mecanismo de defensa se pone en funcionamiento. Y lo que pasa inadvertido a unos, otros lo acusan. Algo no trabaja como debiera en los afectados por esa enfermedad insidiosa que llamamos artritismo. Algo impide que las propias defensas no puedan efectuar la adaptación debidamente –de calor a frío, de frío a calor, de humedad a tiempo seco o viceversa, de viento como hoy-. Y de aquí esos dolores en el cambio.
-¿Conocerá el hombre su cuerpo alguna vez en su totalidad? Sería mucho optimismo decir que sí. Cuando crea conocer la materia, observará reacciones imprevistas debidas a agentes externos o internos que lo desconcierten. ¿No será que esos componentes microscópicos tienen sensibilidad propia y actúan por sí con miedos y optimismos como te ocurre a ti como individuo? ¿No ocurre que a las plantas, hasta ahora tan rebajadas al mundo mineral, le producen bienestar palabras amables y sienten miedo de las personas que quieren maltratarlas? Con el polígrafo se detecta el pánico que sienten ante algunas personas. Tienen un sentido más sensible, quizás, que el nuestro para conocer situaciones de peligro.
Francisco Tomás Ortuño
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