domingo, 8 de noviembre de 2015

Fugas inteligentes.

          Mi amigo José María tiene una hija que vive en Finlandia; es políglota de vocación y de profesión: habla alemán, inglés, finlandés y chino. Don Santiago, que fue profesor suyo en la Escuela de Idiomas, me dijo en varias ocasiones: “Jamás había conocido a un alumno tan brillante para los idiomas”.
El mensaje se lo transmití a su padre, que, sin duda, le supo a gloria. “Mira cómo hablará el finlandés, me dijo, que se presentó a un Concurso y al oírla le dijeron: “Lo sentimos señorita, pero solo es para extranjeros”. “Oiga, que yo soy española”, replicó. Y les costaba creerlo. ¡Ay, los padres!; pero sería verdad, porque don Santiago, su profesor, no tenía adjetivos para elogiarla.


Francisco Tomás Ortuño

No hay comentarios:

Publicar un comentario