Se cuenta que Lincoln, Presidente de los Estados Unidos que fue de 1861 a 1865, era muy feo. En su campaña política tenía como rival a Stephen Douglas, candidato muy diferente no solo en sus ideas sino en su aspecto. En una ocasión dijo Douglas a su público que Lincoln no era de fiar, que tenía dos caras. Y Lincoln cuando lo supo respondió riendo: “¿Quién se va a creer que si yo tuviera dos caras iba a ir con esta?”. En la misma campaña llegaron a tener siete debates.
Yo pienso ahora que los debates vienen de largo. Vamos, que no es cosa nueva debatir representantes del Partido Popular, del Partido Socialista, Podemos y Ciudadanos. Creo más bien que es una fiesta para ellos saberse protagonistas ante las cámaras:
-Conmigo los españoles van a tener trabajo.
-Yo voy a terminar con la violencia de género.
-Conmigo tendrán todos calefacción en invierno y no pasarán frío. -Yo subiré la renta a los que ganen menos y haré pagar más impuestos a los que más tienen.
Y ellos mismos se creen lo que prometen. Y como el tono sube, terminan creando un mundo ideal que se parece a un paraíso:
-Tendremos más que los países ricos de Arabia Saudí.
-Nadie va a trabajar y, en cambio, todos podrán disfrutar de Cruceros gratis el tiempo que quieran.
-Yo prometo viajes a Júpiter y crear satélites artificiales como guarderías mientras que sus papás viajan.
-Eso no es nada para lo que yo haré: Crearé canteras de oro para que los ciudadanos y ciudadanas vayan a coger el que necesiten.
Y cuando salen se dan con la realidad de la calle con amenazas de bombas por los yihadistas y gente buscando pan en contenedores.
-Suerte, compañeros -se despiden.
-Hasta el 20D.
Francisco Tomás Ortuño
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