jueves, 19 de noviembre de 2015

FUGAS históricas 19 noviembre 2015

Murcia, las once, en mi estudio o camarín. Cielo azul pero algo fresco el ambiente. Baja la temperatura. El calor de estos días pasados o “veranillo de San Martín”, se fue a no sé dónde y dejó lo que es más propio de noviembre. De la playa nadie se acuerda ya, y sí de la ropa de abrigo. Mamá viene de la calle con un jersey en sus manos: “Mira lo que te he comprado”, me dice. Y me pide que me lo ponga. Lo cierto es que el cuerpo lo agradece.

Ayer mandé mi “Fuga” cotidiana sobre emperadores romanos que perseguían a los cristianos. Y derivaba en que hoy, más o menos, es lo mismo: Los yijadistas siguen la labor de aquellos terroristas romanos, que se divertían con los cristianos en los anfiteatros viéndolos morir –otra forma de matar-. Y de aquí, no sé por dónde, me colé para decir que se debía revisar la Historia y limpiarla, como se hace con las casas, de lo que no sirva y estorbe más que aproveche.

¿Para qué los niños, o mayores, tienen que saber fechas que no sirve recordar, nombres de reyes que no aportaron algo, hechos que fueron superados con el tiempo…? La Ciencia crece y crece y llegará un momento en que las cabezas no aguantarán su peso. Y la pregunta es: ¿No vendría bien una poda como se hace con los árboles? ¿No sería conveniente una limpieza en profundidad?

Y esa superlimpieza que llegara a la Lengua para suprimir palabras repetidas. Si algo es “indigno”, ¿para qué infame, innoble, desgraciado, perverso, malvado, abyecto, vil, ruin o humillante? Si tenemos “guardar”, ¿para qué cuidar, vigilar, custodiar, velar, atender, proteger, defender, amparar, prevenir o evitar?

Francisco Tomás Ortuño


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