lunes, 9 de noviembre de 2015

Fugas.

Murcia, las nueve, sábado. Día que promete sol y buen tiempo. Mónica ya dijo anoche que entramos en un veranillo de San Martín donde las temperaturas son más propias de agosto que de noviembre. Incluso hablaba de diferencias de cinco o diez grados por encima de la media de otros años.
Nosotros nos iremos esta tarde a Santana, no por el buen tiempo sino porque hay que coger la oliva que dejó el granizo de una malvada nube, que en cinco minutos casi acaba con la cosecha.
Es curioso, Filiberto, al mismo tiempo se coge la cosecha en todos los olivares, no en Jumilla sí y en Jaén no. Toda la producción empieza y acaba en la misma fecha. Con las personas es distinto: nacen y mueren individualmente. Pero la oliva, la uva o la manzana empiezan su carrera al mismo tiempo y finiquitan juntos. “Tiempo de florecer los almendros”; “tiempo de segar las mieses”; “tiempo de coger la aceituna”. Van juntos por por especies como grandes ejércitos. Creo que entiendes lo que quiero decir.
-Debe ser la tierra la que ordena lo que procede, o la estación, Anselmo: “Tu siembra no corresponde ahora”, “Tu cosecha no es aún”…
-Eso era antes, Filiberto, que en los tiempos nuevos hasta se cogen melones en diciembre. Me acuerdo que siendo yo niño de escuela, pasé un mes en la Fuente de las Perdices con mis tíos. Y como tenían un melonar, mi primo Santiago dormía en él, en una tienda de campaña. Una noche lo acompañé.
Fuera de ese mes, las matas no daban melones ni por encargo. Pero ahora con los invernaderos, fruta a la carta: tomates en todo tiempo, pimientos cuando quieras, melones cuando desees. Además, así se libran de hielos, de piedras y de cacos. Todo vigilado y cuando yo quiero.
-¡Cuánto tiempo obedeciendo, Filiberto; es que fueron siglos y milenios cumpliendo órdenes: “¡Ahora a sembrar!”, “¡Ahora a podar!”, “¡Ahora a recoger!”. Ha tenido que llegar nuestro siglo  para que el hombre viera que él estaba por encima de los tomates, de los pepinos y las sandías, para decirles cuándo tenían que sembrarse, podarse o recolectarse.
-Y todo por los invernaderos.
-No, Anselmo, porque llegó la hora del cambio y antes no podía ser. Si vamos montados en un paquidermo, ¿cómo vamos a hacer las cosas antes de que llegue?

Francisco Tomás Ortuño

No hay comentarios:

Publicar un comentario