miércoles, 25 de noviembre de 2015

FUGAS evangélicas.


El Evangelio del domingo, por cierto de San Juan, decía que Pilatos preguntó a Jesús: “¿Eres tú el Rey de los judíos?”. Y Jesús le contestó: “Mi reino no es de este mundo”. El Procurador romano Pontius Pilatus, intrigado, siguió: “Luego, ¿tú eres Rey?”. Jesús se le quedó mirando, y, al fin, le respondió: “Tú lo has dicho, soy Rey”. Pilato o Pilatos, que de las dos maneras cabe decirse, lo miraba sin saber qué pensar.

-Trescientos veinticinco días pasados del año, por treinta y ocho sin pasar. La diferencia es abismal, Demetrio; dentro de nada no queda ninguno. Si por lo menos se diera un leve descanso habría esperanzas, pero no, mañana caerá otro, y pasado otro y así todos los días.
-El año son trescientos sesenta y cinco días, y cada día  suelta uno, confiado en su fuerza. Pero pasa un mes y son treinta días menos. Sigue confiado en su poder. Dos meses y tiene sesenta días menos y el otro bando va creciendo. Cuando pasan seis meses, ve asustado el año que le quedan 180 días y que su oponente  tiene otros 180. Se han igualado las fuerzas. Y a partir de entonces ve horrorizado que está a merced del otro, que el opuesto se hace dueño de la situación y va comiendo al que antes lo dominaba.

Así hay muchos acontecimientos en la vida, Demetrio. En el Evangelio del domingo lo veo claro. Jesús estaba solo, pero poco a poco va ganando adeptos y terminará ganando.


Francisco Tomás Ortuño

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