viernes, 27 de noviembre de 2015

MIGUEL DELIBES -

 Luego eres catalán ¡ buen país!-  Soy de Valladolid. Ejem! Bueno eso es otra cosa. No es mal país  tampoco Valladolid… sin la pacotilla te podrias dedicar a escardar, yo te lo digo. Es más rentable.  ¿Valladolid? Yo pasé por Valladolid en el año nueve. ¡ Bonitas chicas o yo soy un perro sarnoso ¡ Valladolid que empezaba a ser Valladolid, sonrió tímidamente. No se aventuraba a la sonrisa abierta para no dulcificar aún más su rostro. A Martin le decia tres dias antes, tomandole de las manos y sintiéndose fuerte y viril. Ya ves hijita, la mar, la mar… Recorrer el mundo. Es esta una profesión muy dura. A Martin le temblaba una lágrima en el ojo derecho. Le dijo recostando la cabeza sobre su hombro, que, entonces, podia parecer capaz y sólido. Cuando nos casemos me llevarás contigo. No nos separemos nunca, ¿ No es cierto? Veremos, veremos… respondió él dispuesto a allanar dificultades. Marita tenia dieciséis años y unos hombros adolescentes y frágiles, y unos acerbos celos del Cantábria, carga genel. Junto a Benito el contramaestre, Valladolid se sentía Marita: débil y compungido .Él, Valladolid, era audaz lejos de las realidades. En el Cantábria era tímido y se sentia muy poquita cosa. Su padre le dio tres billetes de cien al despedirse.<<Tú sabes que esto no sobra. Pero aun no ganas y yo he de concluir lo  que empecé o no soy hijo de mi madre.>> Su padre naturalmente, si era hijo de su madre, concluyera o no lo que había empezado, pero Valladiolid no era en puridad, hijo de su padre. Su madre que si que era su madre, se casó con su padre en segundas, cuando ya le tenia a él. Valladolid no recordaba la boda, ni recordaba a su madre, pero si recordaba a su medio hermano Raulito, que era breve y enclenque como un pájaro en carnutas. Cuando murió le enterraron en un cofrecito blanco .

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