-Es importante el tema de Cataluña, Claudio: un grupúsculo de catalanes desafía al Gobierno y a la misma Constitución, pidiendo su separación de España.
-¡No puede ser! –ha contestado Rajoy.
-¡Pues nosotros queremos separarnos! -han respondido ellos.
-¡Os he dicho que no, y a callar! ¿Va a hacer aquí cada cual lo que quiera? –ha replicado don Mariano un tanto descompuesto.
-Nos ampara la Democracia –demo cracia : gobierno del pueblo-; ¿no permite hacer lo que se quiere? Nosotros no queremos ser de España.
-Pues tenéis que seguir siendo españoles, aunque no queráis.
-¿Dónde está nuestra libertad a hacer lo que deseemos? ¿Quién lo impide? –han seguido.
-¡El Gobierno que gobierno yo, y no se hable más!
-Lo de obligar es propio de un régimen totalitario, que hemos superado. ¿No criticamos a Maduro en Venezuela porque no deja hacer lo que quieren los venezolanos? Y aquí que presumimos de ser libres, seguimos con prohibiciones –han dicho dubitativos.
-La Constitución ordena en su Artículo 155.2 que “Los que digan de separarse de España serán obligados a seguir en ella”.
-¡Vaya con la Señora Constitución: eres libre pero haz lo que yo mando”. Se parece un montón a lo que hacen países dictatoriales y despóticos.
-Es por vuestro bien, pero no lo entendéis.
-Será lo mejor para quienes no quieran separarse. Yo creo que la Democracia, que ampara la libertad de las personas, queda malparada con estas prohibiciones. No entiendo bien qué tiene de malo que los catalanes quieran formar otro país y no depender del que tienen.
-Es por vuestro bien, repito –sigue nervioso el Presidente.
-¿Por nuestro bien o por el bien del resto de compatriotas? En una familia, un hijo mayor quiere irse a vivir fuera con su pareja; ¿estará bien que el padre y hermanos se lo impidan alegando que es por su bien? ¿No será un proteccionismo falso retenerlo en casa? En la Nación es lo mismo: si queremos que la Democracia se cumpla, dejemos que los que quieran se vayan. Obremos, en cambio, de manera que nadie quiera irse, ni se les pase por la cabeza.
-No sé qué decirte, me parece importante lo que dices.
Francisco Tomás Ortuño