Cuando Ortega, insigne filósofo, dijo aquello de las circunstancias, pensaría, tal vez, en lo que nos rodea para obrar en un sentido determinado; “Yo soy yo y mi circunstancia”. Es decir, que el yo interior se completaba con lo que había fuera; que estaba determinado por el entorno. Que el yo actuaba en función de otros factores que el filósofo llamó circunstancias –circum stare, o que hay cerca-. Pues yo, don José, no estoy de acuerdo con usted. Cómo me gustaría decírselo frente a frente; seguro que me comprendería. He llegado a la conclusión, don José, de que obramos solo por motivos endógenos o internos.
Francisco Tomás Ortuño
No hay comentarios:
Publicar un comentario