lunes, 26 de octubre de 2015

Fugas arrojadas. 24 Octubre 2015

-Murcia, las nueve, en mi galería. Esta noche cambia la hora. Cuando te levantes mañana en vez de las siete serán las seis, las cinco en Canarias. ¡Como piensan los hombres! Esto no cabe en los animales. Y todo por tener más luz y ahorrarse unos dineros. El mismo Sol dirá: “¿ué hacen estos tunantes?”.

-No hace falta irte tan lejos, Isidoreo,: nuestro mismo cuerpo, que lo sacas de su natural. No es bastante ir de la mano, a rastras muchas veces, que encima, de la noche a la mañana, le cambias la hora sin contar con él. Así vamos por la vida medio dormidos, acelerados y envejeciendo antes de lo debido.

-No es broma, Eustaquio, como si el cuerpo fuera un papel que se llevara encima para leer cuando te viniera en gana: “¡Ahora a dormir, porque yo lo mando!”. “¡Ahora a levantarte porque yo quiero!”.

Mandar en lo natural es arriesgado…


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