lunes, 12 de octubre de 2015

Fugas de mi caletre. Sueños.

-¿Cómo surgen los sueños, Sebastián?
-Otra vez con los sueños, Mauricio; ¿cómo quieres que surjan?; pues surgiendo de la mente, como soldados que escucharan: “¡Descanso, ar!”. Impresiones en libertad, sensaciones sin control que se agrupan formando películas inéditas, a veces posibles, curiosas o intrigantes.
-Ya, ya, no sigas, Sebastián.
-¿No es así? Aunque científicamente no se sabe por qué soñamos ni qué significado tiene el sueño.
-¿Que no? Yo tuve un sueño premonitorio.
-¡Qué premonitorio ni qué niño muerto! Sueño acabado, sueño olvidado. No hay que esperar nada de él. ¿Tú sabes de alguien que haya conocido su futuro por un sueño? No te canses, Mauricio, los sueños son algo así como la basura de las casas, algo para tirar por inservible.
-Parece que lo dices muy convencido.
-Estoy seguro y lo afirmo categóricamente.
-Hala, categóricamente y todo; no hace falta que uses términos tan rimbombantes.
-Es que cuando se está seguro de algo se puede afirmar como yo lo hago.
-Vale, pues; veo que hemos terminado sin estar de acuerdo. Para afirmar hacen falta pruebas, y tú pruebas, lo que se dice pruebas, no puedes ninguna.


Francisco Tomás Ortuño  

No hay comentarios:

Publicar un comentario