Ayer mandé a los amigos, como vengo haciendo todos los días, mi Correo, Soflama o Fuga. Contaba lo que pasa en Cataluña con los que quieren separarse de España. Y estoy preocupado: “Lo que en el papel se escribe, en el papel siempre vive”.
Me prometí no escribir de Política por lo delicado y peligroso del tema. Aunque vaya a parar tu escrito a los amigos, ¿quién te dice a ti que los amigos no lo mandan a los suyos? Dolovi suele mandar Correos inocuos con lindos paisajes o bellas pinturas de famosos. Todo queda en eso y nadie va a reprocarle nada. Pero en Política, no opines que tendrás lectores que te pidan explicaciones. Que se lo digan a Rushdie, que escribió sobre Mahoma y querían matarlo.
-¿Cómo a tus años se te ocurre escribir sobre Cataluña y decir si es mejor o peor la Democracia que la Dictadura? Tú piensa lo que quieras, pero te lo guardas en una caja fuerte cerrada con siete llaves. Soltar tus pensamientos a un amigo, a uno solo, es como soltar a un preso, que se dará a la fuga. “¿Me guardas un secreto, amigo? Mejor lo guardarás si no te lo digo”.
El periodismo es una profesión de riesgo: el periodista se retrata con lo que escribe. Por mucho que quiera ser objetivo y neutral, siempre verán o pensarán algunos que te decantas por alguien. Pero ellos viven de la pluma, no tienen más remedio que contar lo que pasa en Cataluña, guste más o guste menos, y si les piden cuentas las tendrán que dar. Pero el que quiere hablar con un amigo por no estar callado, como es tu caso, lo prudente es hacer como la doctora Dolovi: decir buenas noches cuando se va a dormir y poner unas vistas de París o de Japón.
Francisco Tomás Ortuño
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