sábado, 31 de octubre de 2015

Fugas de presidio.

FUGAS de presidio

Los padres miran por sus hijos, y estos después por los suyos. Malo fuera de otro modo, pues la vida correría el riesgo de detenerse. ¡Qué sabia es la Naturaleza!: El cuidado de los hijos está asegurado. ¡Con qué primor hasta los animales cuidan de su prole! Pero al revés… “agua pasada no mueve molino”. Los padres sufren lo indecible cuando comprueban que sus retoños se despegan de la casa y vuelan por su cuenta. ¡Qué desilusión ver que lo que era deseo de compartir el mismo techo, se torna en indiferencia!
Francisco Tomás Ortuño


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